A través de un comunicado oficial, la Cancillería calificó el hecho como un acto de violencia dirigido contra civiles inocentes y advirtió que el antisemitismo “constituye una amenaza grave contra la convivencia democrática”. El ataque se produjo mientras familias judías se encontraban reunidas para celebrar el inicio de Janucá, una de las festividades centrales del calendario religioso. En el texto, el Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto expresó sus condolencias a los familiares de las víctimas y manifestó su solidaridad con el pueblo de Australia y, en particular, con la comunidad judía.