La localidad atraviesa una emergencia hídrica tras un temporal de lluvias intensas que provocó el desborde del riachuelo y obligó a evacuar a más de 300 personas. El intendente Néstor René Buján confirmó la activación de 12 centros de asistencia donde permanecen alojadas 310 personas de 79 familias, a las que se suman unas 45 familias autoevacuadas, elevando a más de 400 el número de damnificados. La situación genera especial preocupación en las viviendas ubicadas sobre la ribera de la ruta provincial Nº 5, una de las zonas más expuestas al avance del agua.