El gobierno venezolano dictó un decreto que endurece de manera drástica el control interno, tras la captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, por tropas de Estados Unidos. La norma ordena la búsqueda y detención de toda persona que celebre o respalde públicamente el operativo estadounidense, calificándolo como un “ataque armado” contra la Nación, y dispone que los detenidos sean puestos a disposición del sistema penal.