Más de 300 mil familias en Argentina viven en hogares con pisos de tierra, una condición que no solo refleja el déficit habitacional sino que impacta directamente en la salud y el desarrollo de niños y niñas, según un informe de la consultora Tejido Urbano. El estudio advierte que estas viviendas incrementan el riesgo de enfermedades respiratorias y parasitarias y afectan el desarrollo cognitivo y el rendimiento escolar de las infancias.El diagnóstico se inscribe en un escenario más amplio de carencias estructurales.