La Cámara Segunda en lo Criminal de Resistencia condenó a prisión perpetua a César Sena, hallado culpable como autor material del homicidio doblemente agravado por el vínculo y por violencia de género. En la misma línea, sus padres, Emerenciano Sena y Marcela Acuña, recibieron la pena de prisión perpetua al ser considerados partícipes primarios, una figura legal que establece que su intervención fue indispensable para que su hijo pudiera perpetrar el femicidio.