El retiro fue formalizado a un año de la notificación oficial, y abre un nuevo escenario en la política sanitaria del país. La decisión, confirmada por el canciller Pablo Quirno, implica dejar de participar en programas, fondos y redes técnicas del organismo, así como en los espacios de coordinación internacional en materia de salud pública. En términos prácticos, esto supone una menor articulación directa con los sistemas globales de vigilancia epidemiológica y cooperación multilateral.