Un reciente relevamiento del Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA) encendió una alarma sanitaria: en diversos puntos del país se detectaron niveles elevados del contaminante, de origen natural, que proviene de procesos geológicos vinculados a la formación de la cordillera de los Andes. El informe se elaboró a partir de más de 350 muestras de aguas superficiales y subterráneas.
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El “mapa del arsénico”, una plataforma que permite visualizar en tiempo real la presencia del químico en el país, mantenía la atención en la provincia de Buenos Aires, pero ahora aparece disperso en otras regiones. En Corrientes: Sauce, con niveles altos (tiene una luz roja), y Bonpland (amarilla), en el departamento de Paso de los Libres, que figura con una calificación de atención.
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Puede causar hidroarsenicismo crónico regional endémico, que incrementa el riesgo de cáncer de pulmón y laringe, además de afecciones respiratorias crónicas y fibrosis pulmonar. Las provincias más complicadas son: Buenos Aires (sobre todo en Tres Arroyos, Balcarce, Junín, Mar de Ajó, Monte, Navarro, Cañuelas, Azul, Tandil, Necochea, Pehuajó, Olavarría, La Plata, San Nicolás, Zárate, etc.), Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos, Santiago del Estero, Tucumán y La Pampa, entre otras.