El Gobierno instaló una prórroga hasta el 30 de junio.
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Los principales inconvenientes, de lo que aparenta ser excepcional, son en primer lugar la competencia desleal, ya que los productos ingresan con precios bajos, a veces subsidiados, afectando a los productores locales. En segundo lugar: las empresas reemplazan la producción nacional por importaciones, con un salto en bienes de consumo, metalmecánica y químicos. También causa la caída de la producción y del empleo (principal perjudicado: el sector textil, que ya afrontó el cierre de varias empresas).
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El cambio en la matriz importadora también es de vital importancia, debido a que el aumento de la importación de bienes finales (autos, consumo), en lugar de insumos, se vuelve más insostenible para la economía, por la restricción de dólares. Por último hay que mencionar los costos internos y la fiscalidad, porque la producción local se enfrenta a los altos costos internos y a los impuestos, desfavoreciendo su competitividad frente a todo lo importado.