El obispo Canecín encabezó una multitudinaria movilización.
1/2
Foto: N
Tras el cierre de una fuente de trabajo que era fundamental en la sociedad goyana, y con la lógica incertidumbre de 250 trabajadores y de todos aquellos que dependían de la actividad laboral de Alal Sacifi, el obispo de Goya, quien desde el pasado viernes inició visitas personales a los damnificados, destacó que su misión no es el análisis técnico de la crisis, sino el acompañamiento humano y espiritual.
2/2
Foto: N
La procesión, constituida por los ex empleados y sus familiares portando antorchas y velas, partió desde el frente de la textil hasta la parroquia San José Obrero, donde realizaron una misa. Durante la jornada no pasó desapercibido para la comunidad la ausencia de las principales autoridades municipales y provinciales, a excepción de una diputada provincial y un concejal.