Masiva presencia popular contra la reforma de Milei.
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En el Congreso de la Nación se instrumentaban los acuerdos para aprobar el proyecto que las organizaciones sociales consideran un regreso a la precariedad laboral y la pérdida de derechos, y en las inmediaciones se desarrollaba una manifestación pacífica en contra de la aprobación de esa ley. Como de costumbre, el Ministerio de Seguridad aplicó el protocolo antipiquetes y desplegó un operativo con más de 800 efectivos, que reprimieron a los innumerables protestantes con gases lacrimógenos y balas de goma. El saldo: 300 heridos y más de 100 detenidos.
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Alrededor de 562 manifestantes debieron ser asistidos por los equipos de las postas sanitarias de los partidos de izquierda, el Centro de Economía Política Argentina y la Comisión Provincial por la Memoria. Asimismo, los participantes denunciaron la presencia de infiltrados, cuya misión era socavar y desvirtuar la intención de la movilización y volverla violenta. Entre los principales testimonios, los numerosos lesionados afirmaron que fue “un despliegue represivo completamente injustificado”, ya que se “concentraron de manera totalmente pacífica”.
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Las marchas se replicaron en distintas provincias y ciudades del país, en algunas, como en la capital cordobesa, hubo detenidos y también se vivieron horas tensas con represión policial a docentes. En otras, como Corrientes, una multitudinaria marcha se desarrolló de manera pacífica controlada por un operativo de seguridad dispuesto para ordenar la circulación vehicular y prevenir incidentes. Entre los sectores manifestantes se destacaron sindicatos vinculados al ámbito estatal, educativo y de servicios, además de agrupaciones sociales que acompañaron a la protesta.