El elegido de Milei y una nueva falta de transparencia.
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La presentación fue hecha por los abogados José Lucas Magioncalda y Juan Martín Fazio, y apunta contra el ministro de Desregulación y Transformación del Estado; la subsecretaria de Coordinación y Administración Exterior de la Cancillería, María Cristina Dellepiane; el titular de la Oficina Anticorrupción (OA), Alejandro Melik; y el director nacional de Ética Pública, Leopoldo Giupponi, por la presunta comisión de los delitos de incumplimiento de deberes de funcionario público y negociaciones incompatibles con la función pública.
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La presentación también resalta esta mala conducta desde 2024, y pide que se analice la actividad de María Josefina Rouillet, esposa del ministro, quien se desempeña como directiva de la Asociación Argentina de Cultura Inglesa, a la cual el 19 de enero del corriente año adjudicaron un contrato por $114.044.133, con opción a prórroga, para brindar capacitación en inglés al personal del Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto en el marco de un plan estratégico de capacitación iniciado en 2025 hasta 2027.
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Entre las medidas de prueba solicitadas están las copias de las actuaciones administrativas vinculadas a la contratación, y que se realice un peritaje técnico para verificar si las publicaciones obligatorias fueron incorporadas en la web de la Oficina Anticorrupción y, en su caso, en qué fecha. Asimismo, advirtieron que la omisión denunciada “excede la mera conculcación del derecho individual a acceder a una información pública relevante”, y que podría afectar “la institucionalidad misma de la Nación”, al tratarse de “privilegios inadmisibles y de una desvergonzada utilización de lo público en beneficio personal”.
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Este hecho se dio a conocer tras la noticia de que, contraviniendo la línea de “alquiler cero” que promueve la administración libertaria, el ministro en vez de achicar el Estado lo agrandó alquilando con fondos públicos: firmó un contrato por $720 millones para mudar sus oficinas ministeriales a un edificio de lujo ubicado a pocas cuadras de la Rosada. Las nuevas dependencias consisten en cuatro pisos y 24 cocheras en el centro porteño. “El Coloso”, como lo llama Javier Milei, mientras pensaba en instalarse argumentaba a favor de la reforma laboral, asegurando que los trabajadores que llegaran a enfermarse cobrarían solo el 50% de sus salarios.