El ahora exdirector del Centro Nacional Antiterrorista de Estados Unidos, Joe Kent, presentó su renuncia con un argumento central: su rechazo a la guerra en Irán. En su carta sostiene que no existe una amenaza inminente que justifique el conflicto, y afirma que no podía respaldar una intervención que, según su visión, carece de fundamentos estratégicos claros. Asimismo, señaló directamente a Israel y a su lobby en Estados Unidos como factores de presión en la decisión de avanzar con la guerra.
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Foto: IDC
En el escrito admitió que hay una “campaña de desinformación” impulsada por actores políticos y mediáticos, lo que contribuyó a instalar la idea de una amenaza urgente y terminó condicionando el rumbo de la administración encabezada por Donald Trump. El exfuncionario, que respondía a la directora de inteligencia nacional Tulsi Gabbard, también fundamentó su salida con motivos personales y éticos ligados a su experiencia militar. En ese sentido, remarcó que no está dispuesto a acompañar decisiones que impliquen enviar tropas a un conflicto que, a su entender, no representa un beneficio claro para Estados Unidos ni justifica el costo en vidas humanas.