Otorgándole la santidad a cada día de la semana conmemorativa, la Iglesia católica convirtió parte de una tradición hebrea en un ritual propio, que cada país celebra a su manera, con liturgias y celebraciones específicas. En todo el mundo, tras la Cuaresma (40 días de ayuno), la Semana Santa comienza con la idiosincrasia típica de cada lugar, donde se mezclan ritos paganos, costumbrismos y el folclore regional, conformando una masa colorida de expresiones de fe, las que se extienden incluso hasta Medio Oriente, ya que en Jerusalén (ciudad disputada por Palestina e Israel) las procesiones son famosas por lo multitudinarias, aunque este año fueron canceladas.
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En Europa se destacan las pintorescas procesiones en España e Italia, la elaboración en Francia de una tortilla gigante con más de 4.000 huevos el lunes de Pascua, los niños disfrazados de brujas en Suecia y Finlandia (pidiendo dulces en las casas) y las carreras de huevos duros en Escocia (los hacen rodar por una colina). De este lado del océano, en Guatemala, México y Colombia realizan masivas procesiones (en algunas alfombran con aserrín y flores). En Ecuador hacen el “arrastre de caudas” (ceremonia fúnebre), en Bermudas lanzan cometas coloridas y, como excepción, en Uruguay no se festeja oficialmente