La luna rosa, este fenómeno alcanzará su punto máximo el 1 de abril a las 23:12, pocos minutos antes de la medianoche, aunque podrá apreciarse mejor al atardecer y durante la madrugada siguiente, cuando la Luna se encuentre más cerca del horizonte. A pesar de su nombre, el satélite no cambiará de color, puede adquirir tonos anaranjados o dorados al salir o ponerse, un efecto visual generado por la atmósfera.
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Foto: María Daniela Varela
La denominación tiene un origen cultural vinculado a pueblos originarios de América del Norte, que asociaban esta luna llena con la floración de la Phlox subulata, una planta silvestre de tonos rosados característica de la primavera en el hemisferio norte, aunque en el hemisferio sur se transite el otoño, el nombre se mantiene a nivel global. Por eso, funciona como una referencia simbólica del cambio de estación. Más allá del color, se trata de un fenómeno astronómico accesible a simple vista que invita a observar el cielo y reconectar con los ciclos naturales.