La industria editorial global mantiene su حجم y proyección de crecimiento, con un mercado que alcanzó los 151 mil millones de dólares en 2024 y que podría llegar a 192 mil millones hacia 2030. Sin embargo, este crecimiento convive con una caída en los hábitos de lectura en varios países, donde se registra una disminución en la cantidad de libros leídos por persona y el cierre progresivo de librerías. El fenómeno revela una tensión entre la expansión del mercado y la transformación del consumo cultural.
2/3
Foto: María Daniela Varela
En paralelo, el avance de los formatos digitales redefine la relación con la lectura. Plataformas como Amazon, junto a sus servicios Kindle, Audible y sistemas de autopublicación, impulsaron un modelo donde el libro se integra a un ecosistema más amplio de contenidos y consumo. Lejos de desaparecer, el libro impreso convive con el digital y el audiolibro, mientras el principal desafío se traslada al terreno del tiempo y la atención, en competencia directa con series, redes sociales y otros formatos de entretenimiento.
3/3
Foto: María Daniela Varela
Este escenario plantea un cambio estructural: más que el fin del libro, lo que está en juego es su lugar en la vida cotidiana. La industria se expande, pero el hábito de lectura se fragmenta, obligando a repensar cómo, cuándo y por qué se lee en un contexto dominado por la sobreoferta de contenidos.