El 17 de marzo de 1992 quedará grabado en la memoria colectiva de los argentinos como una fecha nefasta. A las 14.47 horas el corazón de la ciudad de Buenos Aires se sacudió con una explosión que dejó a su paso una imagen de desolación y muerte. La sede de la embajada de Israel en Argentina fue víctima de un atentado terrorista que tuvo un saldo de 29 muertos y más de 200 heridos.