La desregulación del comercio exterior ha transformado las góndolas argentinas con el regreso masivo de productos importados que compiten directamente con la industria local. En sectores como pastas, conservas y lácteos, marcas de Europa y la región se ofrecen con brechas de precio de entre el 15% y el 30% a favor del consumidor. Regresos emblemáticos como la uruguaya Conaprole, el café italiano y productos brasileños lideran una tendencia donde incluso productos frescos, como carnes y frutas, ganan terreno gracias a menores barreras de entrada.