El mandatario argentino llegó a Roma con el foco puesto en tomar la drástica decisión de expulsar a funcionarios de la cúpula presidencial, arrepentido de haberlos hecho asumir, ya que pertenecen a los mismos colores políticos de los gobernadores y diputados que se oponen a sus caprichos y le provocaron otra de sus acostumbradas rabietas.