Persisten brechas, precariedad y bajo crecimiento.
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Foto: IDC
Un informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) advierte que la informalidad global alcanzó en 2026 a 2.100 millones de personas, un retroceso impulsado por la inestabilidad geopolítica. El recrudecimiento del conflicto en el Golfo Pérsico y el bloqueo del Estrecho de Ormuz han disparado los costos energéticos, forzando a las industrias a congelar contrataciones y provocando una caída real de los salarios frente a la inflación. En Europa, el giro hacia el carbón por la falta de gas no solo frena la transición ecológica, sino que precariza las condiciones laborales en sectores estratégicos.
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Foto: IDC
En paralelo, el mercado laboral muestra señales de fragmentación. Mientras el déficit de empleo afecta a 400 millones de personas, el Mercosur aparece como un proveedor clave de alimentos ante el bloqueo de rutas, lo que podría traccionar la demanda en la región. Sin embargo, la OIT advierte que la incertidumbre por la deuda global y el avance de la inteligencia artificial amenazan con profundizar las brechas de género y la subutilización de la fuerza laboral, configurando un escenario donde la seguridad del empleo queda supeditada a la resolución de las tensiones bélicas internacionales.