Corrientes, Capital,
30 de abril de 2026 - información
Cuando el trabajo no alcanza
La economía diaria, entre inflación y empleo precario.
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Foto: María Daniela Varela
El aumento sostenido del costo de vida en Corrientes y los niveles de trabajo informal configuran un mismo escenario: ingresos que no logran acompañar la dinámica de los precios. Según el Índice Barrial de Precios del Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana, una familia tipo necesitó en marzo más de $1,1 millones para no caer en la pobreza, en un contexto donde los alimentos y productos básicos continúan encabezando los aumentos. Este dato se cruza con una realidad estructural: una parte significativa de los trabajadores se desempeña en condiciones informales, sin estabilidad ni protección social.
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Foto: María Daniela Varela
La combinación de ambas variables profundiza la vulnerabilidad. La informalidad implica salarios más bajos y mayor inestabilidad, lo que limita la capacidad de los hogares para afrontar subas constantes en la Canasta Básica. En términos concretos, no solo se trata de cuánto aumentan los precios, sino de quiénes pueden sostener esos aumentos. En muchos casos, los ingresos dependen de trabajos precarios o por cuenta propia, donde no existen garantías frente a la inflación ni herramientas de resguardo.
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Foto: María Daniela Varela
En ese cruce entre empleo e inflación se redefine la economía cotidiana. Las familias ajustan consumos, priorizan gastos esenciales y recurren cada vez más al endeudamiento para sostenerse. Así, el problema deja de ser únicamente económico y se vuelve social: el acceso a condiciones de vida dignas queda condicionado por un mercado laboral fragmentado y por precios que continúan en alza, configurando un escenario donde trabajar ya no garantiza salir de la pobreza.