Ucrania aceptó el alto el fuego de 30 días impulsado por Estados Unidos tras las negociaciones en Arabia Saudita, pero su implementación depende de que Rusia también lo haga. El presidente Volodymyr Zelensky calificó la medida como positiva y reiteró su compromiso con una paz duradera, aunque el Kremlin no ha dado señales de ceder sin concesiones territoriales y políticas. Mientras tanto, los ataques rusos no cesan: en las últimas horas, se reportó el lanzamiento de 126 drones y un misil balístico contra zonas civiles ucranianas.
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En Kiev, la población sigue con atención las conversaciones de paz, entre la esperanza y el escepticismo. Lena Herasymenko, una psicóloga local, expresó que, aunque son necesarios compromisos para detener la guerra, estos deben ser razonables. Rusia mantiene su exigencia de que Ucrania renuncie a ingresar en la OTAN y reconozca los territorios ocupados como rusos. Con una quinta parte del país bajo control del Kremlin, el futuro de la tregua sigue siendo incierto.