Barracas, Buenos Aires

Santa Felicitas

Arquitectura, memoria y patrimonio conviven en un rincón singular.

fotorreportajes

Editado por María Daniela Varela

Fotogrfías de María Daniela Varela

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Una iglesia nacida del duelo

La tragedia familiar que quedó ligada para siempre a la historia de Barracas.

En el interior de Santa Felicitas, la historia personal de una familia se transforma en espacio religioso. El templo fue construido por los Guerrero en memoria de Felicitas, después de que su asesinato conmocionara a la sociedad porteña en enero de 1872.
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En el interior de Santa Felicitas, la historia personal de una familia se transforma en espacio religioso. El templo fue construido por los Guerrero en memoria de Felicitas, después de que su asesinato conmocionara a la sociedad porteña en enero de 1872.

La escultura que representa a Felicitas Guerrero junto un niño introduce la historia que dio origen al templo. Perteneciente a una familia acomodada de Buenos Aires, Felicitas atravesó un matrimonio impuesto, enviudó muy joven y perdió a sus hijos antes de intentar reconstruir su vida.
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La escultura que representa a Felicitas Guerrero junto un niño introduce la historia que dio origen al templo. Perteneciente a una familia acomodada de Buenos Aires, Felicitas atravesó un matrimonio impuesto, enviudó muy joven y perdió a sus hijos antes de intentar reconstruir su vida.

La mirada hacia las alturas permite reconocer una de las características más particulares del templo: sus bóvedas, arcos y ornamentaciones, donde confluyen elementos del eclecticismo y una marcada influencia del neogótico alemán.
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La mirada hacia las alturas permite reconocer una de las características más particulares del templo: sus bóvedas, arcos y ornamentaciones, donde confluyen elementos del eclecticismo y una marcada influencia del neogótico alemán.

La nave central conduce la mirada hacia el altar y reúne distintos elementos que fueron pensados como parte de un espacio destinado a conservar la memoria de Felicitas. La composición interior combina ornamentación, vitrales, pinturas y detalles decorativos.
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La nave central conduce la mirada hacia el altar y reúne distintos elementos que fueron pensados como parte de un espacio destinado a conservar la memoria de Felicitas. La composición interior combina ornamentación, vitrales, pinturas y detalles decorativos.

Los vitrales ocupan un lugar destacado dentro de la iglesia. La luz que atraviesa sus colores se integra con las molduras, pinturas y revestimientos que cubren buena parte de las superficies interiores.
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Los vitrales ocupan un lugar destacado dentro de la iglesia. La luz que atraviesa sus colores se integra con las molduras, pinturas y revestimientos que cubren buena parte de las superficies interiores.

Las bóvedas muestran nuevamente la riqueza ornamental de Santa Felicitas. La decoración no aparece únicamente como un elemento estético: forma parte de la identidad de un templo concebido como espacio de memoria.
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Las bóvedas muestran nuevamente la riqueza ornamental de Santa Felicitas. La decoración no aparece únicamente como un elemento estético: forma parte de la identidad de un templo concebido como espacio de memoria.

En los sectores superiores aparecen algunos de los elementos más trabajados de la iglesia: relieves, pinturas, molduras y una ornamentación que permite observar la complejidad con la que fue concebido el edificio.
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En los sectores superiores aparecen algunos de los elementos más trabajados de la iglesia: relieves, pinturas, molduras y una ornamentación que permite observar la complejidad con la que fue concebido el edificio.

Los detalles arquitectónicos permiten observar el paso del tiempo sobre una construcción que conserva buena parte de su lenguaje original. Cada sector aporta una pieza para comprender la dimensión artística y patrimonial del conjunto.
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Los detalles arquitectónicos permiten observar el paso del tiempo sobre una construcción que conserva buena parte de su lenguaje original. Cada sector aporta una pieza para comprender la dimensión artística y patrimonial del conjunto.

Tambien cuenta con la Capilla familiar de los Alzaga, es una construcción previa a la del templo Santa Felicitas, se utilizó como capilla doméstica.Su estilo original es clásico o renacentista y puede distinguirse detrás el altar-retablo en mármol de Carrara que se aplicó en el lugar con intenciones de sepultar el ataúd con los restos mortales de Felicitas Guerrero de Álzaga.
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Tambien cuenta con la Capilla familiar de los Alzaga, es una construcción previa a la del templo Santa Felicitas, se utilizó como capilla doméstica.Su estilo original es clásico o renacentista y puede distinguirse detrás el altar-retablo en mármol de Carrara que se aplicó en el lugar con intenciones de sepultar el ataúd con los restos mortales de Felicitas Guerrero de Álzaga.

La cúpula poligonal tiene doce lados. En cada uno de ellos tiene una ventana con vitral y está pintado de celeste cielo donde brillan unas estrellas pintadas en dorado y simétricamente ubicadas.
10 / 12 Foto: María Daniela Varela

La cúpula poligonal tiene doce lados. En cada uno de ellos tiene una ventana con vitral y está pintado de celeste cielo donde brillan unas estrellas pintadas en dorado y simétricamente ubicadas.

Santa Felicitas no es solamente una construcción histórica. Sus espacios continúan siendo recorridos por visitantes que se acercan para conocer la historia de la familia Guerrero, la arquitectura del templo y el patrimonio que conserva.
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Santa Felicitas no es solamente una construcción histórica. Sus espacios continúan siendo recorridos por visitantes que se acercan para conocer la historia de la familia Guerrero, la arquitectura del templo y el patrimonio que conserva.

Santa Felicitas permanece en Barracas como una construcción atravesada por varias historias: la de una familia, la de una mujer asesinada en 1872 y la de una ciudad que cambió a su alrededor. Popularmente, el caso de Felicitas quedó recordado como el primer femicidio de la aristocracia argentina. La iglesia levantada en su memoria convirtió aquella tragedia en una huella material que todavía puede recorrerse.
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Santa Felicitas permanece en Barracas como una construcción atravesada por varias historias: la de una familia, la de una mujer asesinada en 1872 y la de una ciudad que cambió a su alrededor. Popularmente, el caso de Felicitas quedó recordado como el primer femicidio de la aristocracia argentina. La iglesia levantada en su memoria convirtió aquella tragedia en una huella material que todavía puede recorrerse.