El organismo internacional publicó hoy su octava encuesta de los hogares, la cual da cuenta, entre otras cosas, de que unos 10 millones de niños argentinos comen menos carne y lácteos en comparación al año pasado, por falta de dinero, ya que los ingresos en casi la mitad de los hogares no alcanzan para cubrir los gastos básicos de alimentación, salud y educación; además aumentó el consumo de harinas (24%) y disminuyó el de frutas y verduras (58%).
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Foto: Joaquin Meabe
Además, más de un millón de infantes dejó de ingerir alguna comida (desayuno, almuerzo, merienda o cena). En siete de cada diez de eso hogares la persona a cargo se encuentra ocupada, y más de un 60% de ellas de manera informal. Asimismo, tres de cada diez familias recurrieron a algún préstamo para comprar comida, y más de la mitad de los hogares (casi 7 millones de chicos) debieron dejar de comprar algún alimento.
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Foto: María Daniela Varela
El estudio revela que, en nueve de cada diez familias, los ingresos no alcanzan para comprar la misma cantidad de productos básicos que en 2023, mientras que en el 82%, los ingresos no logran solventar gastos específicos, como útiles escolares, transporte, vestimenta y calzado. Además, en un 23% de los hogares se dejaron de comprar medicamentos; en un 32% se redujeron los controles médicos y odontológicos; y en un 41%, se utilizan ahorros para gastos corrientes.
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Foto: Joaquin Meabe
En los sectores medios, un 9% de las familias tuvo que desafiliarse de la prepaga o cambiar a los niños de escuela, y aumentó el uso de la tarjeta de crédito para la compra de alimentos. Mientras tanto, el 93% de las personas encuestadas cree que los programas de protección social que brinda el Estado son necesarios, pero en el 68% de los hogares que reciben estas prestaciones el dinero les alcanza para menos de la mitad de los gastos.
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Foto: Joaquin Meabe
En cumplimiento de sus planes de trabajo acordados con el Gobierno argentino, y a partir del mandato establecido en la Convención de los Derechos del Niño, la organización viene realizando de forma continua, desde 2016, monitoreos de la situación de la niñez y la adolescencia; los cuales resaltan que la mayoría de las partidas que componen el presupuesto transversal de niñez de la administración nacional, en líneas generales, sufren caídas interanuales, y en algunos casos muy significativas.